Puedo contar que cada día me levanto más tarde, que están más cerca los 2 meses de vacaciones de mi padre, mi madre y mi hermana, que pronto tendré que pasar mucho tiempo en la biblioteca para evitar la ociosidad, que será un problema si no me hago de un compañero/a que me guarde el sitio por la tarde, que en mi casa sea verano o invierno terminamos comiendo a las 16h, que LesÑadora y yo aun no hemos decidido nuestras vacaciones, que mis padres me han recordado que llevan haciendo un esfuerzo enorme y un teatro diario desde el 31 de diciembre de 2008 porque no soportan la idea de que LesÑadora esté en mi vida, que ya va para 4 años, que me hablan de las vacaciones y me dan ganas de mandarlos allí ipso facto, que cada vez disfruto menos hablar con ellos porque todos los temas me resultan banales y buscan eludir el tema principal, que mi hermana está enamorada ciegamente y últimamente me ha herido sinquererqueriendo, que reflexiono una hora al día, que soy muy joven para pensar en un funcionariado pero que lo hago, que repasando fotos antiguas me veo de pequeña y veo que era feliz en mi casa, que podía personaliza mi cuarto y a mí misma como me apeteciese, que ahora visto de “uniforme” (pelo largo, zapatos, vaqueros y camisetas/camisas de chicA, sin muchos más adornos) para conformar a mis padres y a mí misma, que ahora mi cuarto es impersonal (imágenes de la naturaleza y una diminuta foto en la que estamos LesÑadora y yo y que he esperado ponerla hasta que mi hermana ha colgado una de su novio) Que no me puedo quejar, que la vida no me está tratando mal, que no me falta de nada, y que tengo a LesÑadora a mi lado, que estamos como el primer día, que me encanta de verdad, que ya no estoy ciega y he podido ver que, como todos, tiene defectos y que también me gustan… que cenar, ayer, un bocadillo de tortilla española con una cerveza en el monumento más emblemático de la ciudad, con ese cielo azulón oscuro y mirándote a los ojos, no lo cambio por nada del mundo.